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La
Consultoría hoy: oportunidades y riesgos
Angelo Vian*
El reto actual que se presenta
a la Ingeniería en los países emergentes de América Latina
es buscar la capacitación tecnológica urgente para ser capaz
de competir en el mercado abierto que ya es hoy una realidad aunque parcial.
El adviento probable del ALCA y la consecuente apertura más amplia
de fronteras para el comercio de servicios deberá agudizar la competitividad
que será definitivamente la clave única para la empresa actuar
en el mercado de servicios de Ingeniería.
Habrá que competir en lo económico y financiero, en los métodos
de gestión, en la calidad de los servicios pero más que todo
en el dominio tecnológico.
Programas de capacitación en este campo deben llevarse a cabo a través
de alianzas o convenios entre empresas de Ingeniería (consultoras,
constructoras, industrias de base), universidades y centros de investigación
para el desarrollo científico y tecnológico.
El patrimonio tecnológico de cualquier país está apoyado
en estos tres pies. No resulta estable el apoyo sobre menos de tres pies.
No será consistente el desarrollo tecnológico que quede a cargo
únicamente de las universidades y centros de investigación.
La empresa de Consultoría tiene un papel destacado en ese proceso.
Le toca identificar las demandas de desarrollo tecnológico, tomar la
iniciativa y participar activamente de los programas de capacitación
para dominar y hacer aplicables en el mercado los avances tecnológicos
que se van procesando en aquellas organizaciones.
Las alianzas de empresas
consultoras con universidades y centros de investigación son por lo
tanto una necesidad para lograr el desarrollo tecnológico de cualquier
país. Siempre resultan beneficios para todos los actores en el intercambio
de conocimientos.
Por otro lado se ve que las nuevas demandas del mercado exigen una actuación
ampliada de la empresa consultora en los proyectos, especialmente en el sector
privado.
Hoy, más que en el pasado, la consultora asume papeles de creciente
importancia en la realización de una inversión o proyecto.
La Consultora puede llegar a ser la protagonista de un proyecto de inversiones
públicas o privadas. Identificará los actores que deben ser
involucrados para actuar en el proyecto, constructores, inversionistas, aseguradoras,
agencias financieras y otros.
Le tocará, como socia o contratada,
estudiar la factibilidad económica, financiera, técnica y ambiental,
definir la mejor solución técnica y económica entre varias
alternativas,
desarrollar la ingeniería básica y diseños del proyecto,
analizar riesgos,
promover análisis legales y tributarios,
asumir responsabilidades técnicas y financieras,
ejercer o participar en la gestión o gerencia de la implantación
del proyecto y de la ejecución de obras,
armonizar las interfaces con los múltiples actores que intervienen
en el proyecto,
rectificar y ajustar las soluciones técnicas adoptadas inicialmente
para reducir plazos y costos, corregir desvíos e incorporar nuevas
tecnologías que surgen a lo largo de la ejecución del proyecto,
y otras funciones como las de procurement, adquisiciones, inspecciones.
Para ejercer tales funciones, la Consultora deberá mantenerse siempre
actualizada y atenta a los avances tecnológicos e incesantes innovaciones
tecnológicas de todo tipo en el mundo globalizado y competitivo.
Si participa como contratada, la Consultora suele ser poco o casi nada valorizada
por ser una empresa de limitado porte, frente a un grupo de elevado peso económico
y financiero. Ese contratante con frecuencia no tiene sensibilidad para comprender
la importancia del trabajo intelectual y técnico de ingeniería
que es aquél que asegura el éxito o fracaso de sus inversiones.
Una prueba de la falta de esa sensibilidad es la contratación por menor
precio de un servicio que corresponde a una parcela muy pequeña del
costo global del proyecto.
En Brasil si participar como socia, la Consultora deberá ser reconocida
como capaz de agregar un valor muy significativo al proyecto, asegurando reducciones
de costos y plazos, mejor calidad y otros beneficios, aunque sea, en la alianza
o consorcio emprendedor, el miembro menor en lo económico y financiero.
Quizás sea el más importante valor agregado que definirá
el éxito y los mejores resultados financieros del proyecto.
En ambas alternativas, la Consultora busca aprovechar las nuevas oportunidades
de ampliar su campo de actuación y participar más directamente
del negocio, asumiendo tareas diversificadas de proveedora de otros servicios
y bienes que no corresponden a lo que consideramos Consultoría pura.
Al asumir estos papeles y funciones para las cuales sin duda está capacitada,
existe el riesgo de que su desempeño ampliado la lleva a desviar sus
mayores preocupaciones y atenciónes hacia el éxito económico
del proyecto con la consecuente reducción de su interés en lo
que es su papel más importante, o sea, el rigor técnico de los
estudios de preinversión, ingeniería básica, diseños
del proyecto, definición de procesos y demás actividades que
definen la consultoría de ingeniería.
Hay situaciones que pueden requerir que la Consultora contrate otra consultora
para esos trabajos de pura consultoría, para dedicarse totalmente a
las tareas de gestión integral del proyecto. Tal contratación
debe basarse por supuesto en la elección de la empresa más capacitada
técnicamente, seleccionada por los criterios que consideramos "sagrados"
en nuestra práctica y siempre presentes en nuestros requerimientos
a los gobiernos y clientes.
La Consultora que participa como socia del proyecto no debe incorporar la
mentalidad de los demás socios que suelen buscar las soluciones más
"económicas" para la contratación de aquellos servicios.
Sin embargo, se constata que algunas de esas Consultoras prefieren contratar
equipos de profesionales o firmas no debidamente preparadas para estos servicios
de importancia decisiva. Consideran que, de estar subordinadas a su supervisión
y control, su buen desempeño estará asegurado, lo cual no es
cierto. De estar concentrada en los aspectos económicos y financieros
del proyecto, tal supervisión no es efectiva y puede resultar en soluciones
técnicas de mala calidad con las malas consecuencias conocidas.
En las nuevas oportunidades que surgen en las contrataciones "llave en
mano" y las concesiones de servicios públicos al sector privado,
se constata una tendencia igualmente creciente de una participación
de Consultoras en los grupos que asumen estos tipos de actuación en
el mercado.
Por lo tanto, hay que promover acciones de convencimiento, incluso de las
Consultoras que pasan a actuar como miembros de grupos emprendedores, para
destacar la importancia, que sigue siendo vital, de los estudios y definiciones
técnicas de ingeniería y demás tareas que definen la
Consultoría pura, como elemento esencial para la calidad y el éxito
económico y financiero de cualquier proyecto.
Estas constataciones señalan la necesidad de preservar y recuperar
la Consultoría pura e independiente, comprometida con la elección
de la mejor solución de ingeniería para el problema, capaz de
asegurar la calidad del proyecto, sin la presión de intereses que condicionen
su autonomía profesional.
Cabe destacar por fin una función propia de la Consultoría que
no está todavía plenamente utilizada y debidamente remunerada.
Se trata del acompañamiento e inspección periódica del
desempeño de las concesionarias de servicios públicos, especialmente
con vistas a asegurar el adecuado mantenimiento de las instalaciones físicas
que constituyen el activo que volverá al poder concedente al terminar
el plazo de la concesión. Estos activos deberán ser restituidos
en las mismas condiciones iniciales, lo que podrá no suceder si falta
la presencia permanente y constante de la Consultora a lo largo del período
de la concesión.
Si las instalaciones se van degradando por mal mantenimiento, o aún
peor si sucede un desastre con las instalaciones, siempre se tiende a culpar
inicialmente la Consultora responsable por la concepción, cálculos
y diseños del proyecto hasta que ella pruebe que no hubo errores en
su trabajo. Solo después se pasa a analizar si la culpa es de la constructora
en la ejecución de las obras o de la concesionaria por falta de mantenimiento
adecuado.
Este y muchos otros campos de actuación de las consultoras son todavía
nuevos, por resultar de cambios recientes en el mercado, especialmente a partir
de los programas de privatización y concesiones iniciados en la década
anterior.
Una función propia de la Consultoría no es debidamente utilizada
por el gobierno de nuestro país. Los planes de inversiones del gobierno
en sus distintos niveles para la infraestructura del país o la región
deberían ser elaborados en conjunto por equipos profesionales de las
organizaciones gubernamentales y de empresas consultoras. Esto no se hace.
Las Consultoras podrían aportar su experiencia y conocimientos con
la visión propia y necesaria de la empresa privada pero son excluidas
de esa etapa fundamental que define prioridades y soluciones técnicas
para los futuros programas de inversión.
Para actuar en esa etapa de planeamiento y políticas públicas
quizás sea más adecuado que la experiencia de las empresas fuera
canalizada a través de las Asociaciones Nacionales de Consultores,
contratada por el gobierno para ese apoyo técnico profesional, con
vistas a no configurarse algún impedimento futuro a la participación
de una empresa en proyectos resultantes del planeamiento en el que haya actuado.
Por todo que ha sido comentado anteriormente, hay que intensificar las acciones
de convencimiento de los actores involucrados en los nuevos escenarios del
mercado respecto a la importancia de la correcta selección, contratación
y adecuada remuneración de la Consultora, al servicio o como aliada
de los agentes públicos y privados, para asegurar que la mejor tecnología
aplicada a los proyectos sirva de hecho para mejorar de calidad de servicios
a la población para promover el desarrollo económico y social
de nuestros países.
Presidente da Diretoria Nacional da ABCE.
Palestra no Congresso Panamericano de Consultoria – FEPAC’2002,
Santiago, Chile.
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